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Política

El intento de Magnicio real a CFK

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La post verdad construida por los medios argentinos y regionales en torno a este suceso a dos semanas.

Por Diego Gastón Ergas / El Chubutense

Fue despejada la duda del sector político a quien pertenece el supuesto lobo solitario de nacionalidad brasilera y filosofía Nazi, que perpetró y se adjudicó el intento de asesinato de CFK: agrupación porteña auto-denominada “Revolución federal”; la duda se suspendió en el eter generado por los Mass Media, y quedó ceñida a 2 posibilidades, en una generalizada y axial pregunta, promovida por los medios de mayor peso y alcance nacional: ¿fue un intento real de crimen de un fanático o este criminal es la punta del iceberg de una trama mas compleja?

¿Fue a matar o fue a intimidar? fue la otra pregunta compleja que hicieron prevalecer en los medios de comunicación masivos y por ende imprimieron en la población, ante el intento fallido de 2 disparos ejecutados contra la Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.    

Sin detenernos en la primera posibilidad que no reviste mas análisis que la actitud de ir a asesinar, como consecuencia del odio fanático, fogoneado por los medios, en el marco de una crisis similar al 2001. Situación social agravada por la quiebra del estado, un mega-endeudamiento y fuga brutal, además de la posterior pandemia que dejó un saldo mortal inédito y consecuencias lógicas en material de salud mental en la población.

A dos semanas de la Tragedia Criminal que conmocionó al país y el mundo, comenzamos a intentar desentramar la segunda posibilidad, que perduró operando sobre el imaginario social y fue el alimento perfecto para el Monstruo Mediático de la Post Verdad, para los grupos de medios concentrados de comunicación, que son empresas periodísticas que hacen uso de la información mercancía y también son identificados con personajes políticos neo-liberales, a quienes les convino una versión de una posible puesta en escena de este atentado.

Intento criminal que a primera vista es confuso, si nos remitimos al breve plano de video que recorrió las redes, TVs y celulares : la aparición de un arma que temblequea ante simpatizante y CFK, que por suerte continúa con vida. Breve imagen que fue el combustible perfecto para enardecer el fuego mediático y la construcción de una verdad discursiva o relatada desde la central porteña de Medios Nacionales productores de sentido y opinión pública.

Quienes entendemos la post verdad como una re-construcción carente de objetividad informativa, pudiendo ser mal intencionada, editorializada con fines extremos (utilizada en la Guerra Fría), para conmocionar a determinado sector, desestabilizar el humor social, desinformar o tergiversar en beneficio de ciertos intereses políticos; creemos que este suceso merece ser contextualizado en dicho escenario.

Analizar un intento de crimen político, como lo hicieron, nos enmarca en la histórica paranoia social argentina, que data sin dudas del ultimo Proceso de Reorganización Nacional, ya que este acontecimiento golpea disruptivamente y resquebraja el piso del progresivo avance social en materia de derechos humanos y de 40 años democráticos. Este hecho, que reviste una gravedad institucional inusitada, nos ancla y actualiza sin reparos, en los años de la dictadura.

Uno podría permitirse la posibilidad de analizarlo desde el punto de vista político y cuestionar: ¿a quien beneficia? También, arrogarse cierta legitimidad de periodismo de investigación para permitir dudar del hecho, como hicieron algunas editoriales opositoras en redes y TV.  Pero no alcanzaron con sus razones porque hoy, los hechos y las investigaciones dieron vuelta el sentido preconstruido de farsa y autoatentado con que quisieron diluir, distraer y beneficiarse discursivamente, apenas ocurrido el hecho.

Portando un odio periodístico inercial que los dejó en off side y debería ser objeto de análisis documental del periodismo crítico y del periodismo de periodistas y medios.

Es fundamental interpelar por esas mentiras y noticias adulteradas, no solo a los periodistas, sino a los enunciadores políticos de fondo, que financiaron y financian parapetados desde la sombra, a ciertos medios.

Desaparecida la objetividad periodística y establecida la información mercancía, los Mass Media se constituyen en marcas de mercado, que ya no ocultan sus posiciones políticas, y conforman usinas de manipulación social, que reciben y propalan bajadas de líneas editoriales corrompidas por negocios económicos, promovidas por embajadas trasnacionales y al servicio de los sectores financieros a quienes pertenecen.

Para no dispersarnos y continuar con el eje del asunto, les propongo para el análisis el contrapunto Nisman / CFK, creo que nos resulta válido.

Oxigenando la memoria, remitiéndonos a los hechos y dejando hablar a la justicia como varios pregonan en la actualidad: el Fiscal Nisman para la Justicia Argentina hasta la fecha se suicidó, dentro del baño de su casa y a puerta cerrada. Fue CFK quien abrió la sospecha desde la “cadena nacional” y por entonces pidió que se investigue el caso. 

El intento de Magnicidio de CFK fue a ojos vista de la cobertura mediática nacional e internacional.

Ambos casos tuvieron el mismo sentido de adjudicación intencional: y dale con Cristina!

Es pavorosa la capacidad y la eficiencia que tienen los medios hegemónicos en argentina, para haber logrado el resultado de adjudicar la tragedia de Nisman, y presentarlo como un crimen por encargo de la por entonces Presidenta, en su ultimo año de gobierno, comenzado el año electoral.  Caso del fiscal donde el arma fue entregada por un personaje: Lagomarsino, que hoy recorre los canales de TV, sin el asombro de odiosos periodistas del stablishment y menos aún de la Justicia.

En el reciente episodio del Magnicidio, vuelven a responsabilizar a la actual Vice Presidenta, en este caso como una auto-atentado fraudulento adjudicado al sector de la propia victima, teoría que aun sostiene una parte importante de la población, pese a los resultados de las pericias y pruebas a días de ocurrido el hecho.

Sucesos que contrastan distinta vara y traslucen un enorme poder de construcción de la Post Verdad: de ciertas editoriales que operan con alevosa intención de cooptación política, a cara descubierta en sus periodistas, con el sólo propósito de inclinar la balanza de la opinión pública. Porque además reconocen hacer periodismo de guerra.

El daño ocasionado por las tendenciosas coberturas de los medios de siempre, tallando en la credibilidad de la imagen de CFK, fue observado en los citados medios que poseen un formidable poder de confección de sentido, dadas sus capacidades de cobertura:  instantaneidad, velocidad y volatilidad (tiempo que duran los tratamientos de las noticias) de las coberturas editoriales, que consiguen su objetivo de manipulación social.

Si bien hoy les alcanza con la muerte mediática, para destruir imágenes públicas de personas ilustres o desconocidas/invisibilizadas por el sistema. Como ya no precisan asesinarte o desaparecerte físicamente como hace 4 décadas… el objetivo es nominarte, mal calificarte y que la población apriete el botón rojo del descenso en la placa del gran hermano electoral, donde también son arte y parte.

Sin una ley de medios que regule, el accionar concentrado de los mass media, el cerco mediático y el Feet lot del ganado cautivo de las redes sociales. La implementación perversa de la post verdad, es demoledora. No solo por los contenidos y las posiciones dominantes de los medios que los vehiculizan, sino también el poder de dichos Lobbys para apropiarse del soporte de la gran web o red que hoy son las fibras ópticas. Y por ello el estado debe regular, controlar, redistribuir y promover y además incluir a toda la población con celulares y computadoras como herramientas de educación, y exigir responsabilidad a aquellos que son exhibidos en las vidrieras de los monitores, que apelan a miserias ciertas, y que replica la enajenación colectiva.

Debemos exigir responsabilidad y justicia para aquellos medios que diseñen perversos engaños, disfrazados de libertad de prensa, en vez de generar y fomentar acuerdos sociales. También exigimos un estado que brinde salud con actitud de ministerio y vocación de amor en la pandemia que fue expresado por todo el sector de la salud en ARGENTINA durante la tragedia reciente covid-19, que no pasó hace mucho. Porque además nuestra actualidad está teñida de quiebra reciente de endeudamiento y fuga, mas quiebra de pandemia, pero además de hambre, violencia social alentada de odio, y un estado de crisis psicológica social post pandemia en grado de magnicidio .

Nos insta lo expresado a trabajar con fuerza por una fuerte y actualizada ley de medios. Pero además nos moviliza desarticular ese nado sincronizado de palabras símbolo como: Disruptivo = Cambio Violento o No Progresivo, ese nado sincronizado de puntos de vistas y de direccionados editoriales, marcadores de agenda y operetas. Que tienen la lógica fascista de la propaganda de Mussolini Franco o Nazi, que copiaron luego los Americanos en la post Guerra, e implementaron para la Guerra Fría hasta hoy: un baile sincronizado de copiar lo que el otro hace bien y asignar al campo adversario sus propias miserias.

Miserias de utilizar ese nado sincronizado para contaminar y generar malestar social en medio de la necesidad de ánimo que transitaba la población, desinformar, mal informar, movilizar personas en contra de los protocolos en salud pública.

No debemos olvidar esta memoria reciente y seguir progresivamente cohesionando el diverso y múltiple campo social, en donde la intermediación comunicativa tiene alma de fibra óptica y código de numero digital. Pese a la tecnocracia del Mercado y de las ponderosas maquinarias de las pantallas; lo sucedido nos brinda a la ciudadanía, la posibilidad de despertar y dejar de dormir la siesta de la credibilidad informativa.

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