País
Abuso de mercado
La advertencia del gobierno bonaerense a Mercado Libre estableció el derecho del Estado a regular la economía de plataformas. Marco Galperín y sus mensajes.
Por Luis Bruschtein/PÁGINA 12
La advertencia del gobierno de la provincia de Buenos Aires a Mercado Libre puso en escena la disputa de fondo sobre el manejo de la economía. Como poder monopólico, Mercado Libre incurrió en abuso sobre los consumidores. El planteo es impunidad o regulación. El debate es si la sociedad tiene derecho de decidir sobre la economía a través de sus representaciones políticas. Ha sido la disputa de fondo entre los movimientos populares y los partidos neoliberales, que niegan esa regulación. Esta semana esa puja se mostró con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof como contracara del presidente Javier Milei.
En este rincón del cuadrilátero: Marcos Galperín, dueño de Mercado Libre y segunda o primera fortuna del país, calculada entre 7200 y más de nueve mil millones de dólares, según cómo coticen sus acciones en la bolsa. El poder económico personificado. En su rincón, lo asiste Javier Milei desde el gobierno nacional.
En la otra esquina del cuadrilátero, los ciudadanos bonaerenses, asistidos por su gobernador Axel Kicillof.
La intimación constituye un trámite de oficio del gobierno bonaerense que detectó transgresiones a la ley 24240 de defensa del consumidor y más de dos mil denuncias de particulares en lo que va del año. Mercado Libre tiene cinco días para responder y en todo caso, el máximo que debería pagar serían 1800 millones de pesos, que es un vuelto para la corporación. Netflix y Flybondi recibieron advertencias similares y aceptaron los reclamos de la provincia sin llegar a los tribunales.
Marcos Galperin es un militante del poder corporativo. Durante la semana publicó un mensaje en las redes que fue reproducido por el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo. El mensaje decía que “sacándole el 100% del patrimonio a todos los más ricos, no se pagan ni seis meses del presupuesto de un año del Estado”. Además de inexacto, el cálculo no es real, porque el Estado no le saca ni la tercera parte de eso a los más ricos y sin embargo, no desapareció.
Galperin aseguró que “la batalla ricos vs. pobres la inventaron los zurdos para hacerse del control del Estado, convertirse en mega ricos y perpetuarse en el poder”. El empresario es defensor a ultranza del gobierno de Javier Milei, quien anuló las leyes que defendían los derechos de los trabajadores y disminuyó el salario en un 30 por ciento. Galperin ganó con Mercado Libre ocho mil millones de dólares en el 2025 mientras que la mayoría de los argentinos no llega a fin de mes. Si la batalla de ricos vs pobres es un invento de los “zurdos”, Galperin se ha esforzado para que se haga realidad.
En Noruega, el país más próspero de Europa, la carga impositiva promedio se sitúa entre el 40 y el 45 por ciento del PIB y hay un impuesto del uno por ciento a la riqueza. Es un país petrolero, pero la renta que proviene de ese rubro y del gas va al Oljenfondet que es el fondo de inversión soberano más grande del mundo. El gobierno sólo puede retirar hasta un 3 por ciento cada año.
Los noruegos tienen una calidad de vida más alta que los norteamericanos. En ninguna parte del mundo se aplican las teorías estrafalarias que se quiere imponer a los países periféricos y menos en las economías centrales.
Los noruegos han sostenido ese nivel económico a pesar de la crisis europea. En cambio, un país que exceptuó de impuestos y dio todo tipo de facilidades, –hasta resignar derechos– a la inversión extranjera, con legislaciones como el RIGI y el SuperRigi, está entre los últimos mercados latinoamericanos elegidos por los capitales internacionales.
Los tres países de la región con inversión internacional más alta son Brasil, México, y Colombia, administrados por gobiernos no liberales. Brasil tuvo casi 80 mil millones de inversión externa en el año pasado. Pero Colombia, con un PBI equiparable al argentino, recibió 12 mil millones de dólares. Argentina con todos los “beneficios” del ultraneoliberalismo de los anarcocapitalistas y su alineamiento incondicional con Estados Unidos, apenas pasó los tres mil millones.
El escenario no parece coherente con las exigencias de ajuste y apertura indiscriminada. Los informes del Fondo BlackRock y del Bank of America aconsejaron extrema precaución en Argentina, sugiriendo incluso la salida del país. Lo que les preocupa en realidad, es la estabilidad, algo de lo que carecen los modelos neoliberales que conllevan la agudización del conflicto social.
El círculo vicioso de la economía neoliberal que baja la recaudación porque destruye el bolsillo de los pobres y exime de impuestos a los ricos, reclama cada vez más ajuste para pagar la deuda. Es el propio acreedor, el FMI, el que exige ajustar más a los jubilados y una reforma tributaria para que más asalariados y monotributistas paguen Ganancias. Lo que achica el neoliberalismo es la economía, no el Estado.
Al mismo tiempo, la carta de intención firmada entre la Armada Argentina y la Cuarta Flota del Comando Sur de los Estados Unidos, como denunció el diputado Jorge Taiana, extiende “de manera difusa” la calificación de “bienes globales comunes” al Mar Argentino, a la plataforma continental argentina y a la Zona Económica Exclusiva. Para los analistas internacionales ese acuerdo implica entregar el control de esa zona a los Estados Unidos en el marco de la intensificación de la disputa global por cadenas de suministro y rutas comerciales.
La palabra “entrega” pierde la fama de “panfletaria” y se convierte en una realidad. El gobierno entrega esas zonas –incluidas las Malvinas– al control de Norteamérica, que es un aliado de los británicos. Y con la concesión del Paraná –o la hidrovía, como lo rebautizaron– sucede algo parecido, en la que el Estado perdió el control real de su vía comercial más importante, por la que sale el 80 por ciento de las exportaciones. Y la base norteamericana que se instalará en Tierra del Fuego, con proyección a la Antártida, completa el escenario.
El cuadro es malo de por sí. Pero además ha sido todo gratis. No es que lo vendieron barato o caro. Lo entregaron sin costo.
A pesar de la penuria de la mayoría, las encuestas sitúan el respaldo a Milei entre 30 y 40 puntos. Es probable que esté más cerca de 30 que de 40. Pero es alto con relación al desastre. En el Gobierno están seguros que la economía repuntará el año que viene y que Milei será reelegido. Patricia Bullrich se apresta a reemplazarlo y el PRO de Macri confía en volver a negociar con el candidato que despunte en la derecha. Otra vez quiere colocar los ministros.
Antes de entrar a una reunión con legisladores provinciales, este jueves, Macri declaró a los periodistas que, a diferencia de otras elecciones, esta vez el kirchnerismo y el peronismo “están mucho más débiles, están desarmados. La justicia actuó en tiempo tal vez un poco largo, pero finalmente actuó y eso hace que no estén articulados. Están todos peleados.”
El diagnóstico de Macri no es erróneo, con la expresidenta presa y proscripta y con diferencias entre una parte de sus seguidores y el gobernador Kicillof. Es una situación complicada para el peronismo, sobre el que recaerá toda la responsabilidad si no es capaz de presentar una opción superadora en una coyuntura electoral tan decisiva.
