País
La memoria colectiva es el único escudo
El colectivo feminista convocó a la concentración a once años de la primera marcha. Como entonces con Chiara Páez, ahora el femicidio de Agostina Vega estremece al país.
Por Euge Murillo/PÁGINA 12
“Nos desaparecen las chicas, hay muchísima violencia de género y el miércoles se cumplen 11 de años del Ni Una Menos”, dice desesperada la preceptora de la escuela de Agostina Vega, a pocas horas de enterarse de que la adolescente de 14 años fue víctima de un femicidio que conmueve a la sociedad cordobesa y a todo el país. Lo dice con rabia y es porque el dolor es idéntico al padecido en mayo de 2015, cuando Chiara Páez, de 14 años, también fue encontrada por perros adiestrados -así es como felicitó el fiscal Raúl Garzón a los canes encargados de la tarea de rastrear el cuerpo- en la casa del novio en la localidad de Rufino, en Santa Fe.
La coincidencia etaria entre Agostina y Chiara, la forma en la que se encontraron los cuerpos, la manifestación en la calle conducida por la bronca y sobre todo el dolor tienen una resonancia intacta a más de una década del primer Ni Una Menos. Es por eso que la concentración de este miércoles 3J, a las 17 en la Plaza del Congreso, se reconfigura en un escenario de retroceso total de las políticas de prevención y erradicación de la violencia de género y de una avanzada antifeminista que tiene como principal exponente al gobierno libertario.
Este lunes se realizó una conferencia de prensa para “hacer una lectura política desde el movimiento organizado de lo que sucedió con este femicidio y volver a llamar a que este miércoles la manifestación sea masiva”, explicó Luci Cavallero, del Colectivo Ni Una Menos.
De la conferencia participaron agrupaciones feministas, sindicatos, partidos políticos y un amplio espectro de los feminismos locales: “Por primera vez en la Argentina en 40 años no hay un mecanismo nacional que lleve adelante políticas que aborden la violencia por razones de género”, dijo la ministra de Mujeres, Género y Diversidad de la Provincia de Buenos Aires, Estela Díaz, y agregó: “Pero mucho más que eso, estamos viviendo en las principales esferas del poder, desde el presidente a las autoridades que lo acompañan, una negación de la violencia de género, llevando adelante discursos de odio que promueven la estigmatización, la violencia, la impunidad machista”.
Por su parte, la diputada Romina del Plá se refirió al incumplimiento de la alerta Sofía –un mecanismo de alerta nacional que debe ser activado cuando desaparece una persona menor de 18 años- que recién se activó el miércoles, varios días después de realizada la denuncia de desaparición por parte de la madre de Agostina: “Las leyes que están vigentes para las alertas no se cumplen. Cada uno decide qué cumple, qué no cumple, si convoca la alerta Sofía, si no la convoca, si hace alertas porque corresponden o no. Hay leyes que se han aprobado, se tienen que cumplir. Por eso decimos que el Estado y los gobiernos son responsables cuando no llevan adelante las medidas que corresponden”, expresó la diputada por el Frente de Izquierda.
La senadora y exministra de seguridad, Patricia Bullrich, tuiteó el mismo día que Agostina desapareció que “por segundo año consecutivo, Argentina logró bajar un 12,3% los femicidios” citando el informe de la Corte Suprema que señala una descenso de los femicidios en 2025: una víctima directa cada 44 horas. Al respecto, la diputada desminitió la afirmación de la senadora: “No es verdad que han disminuido los femicidios. Lo que ha pasado es que muchos casos no se están caratulando como femicidios”, en el caso de Agostina, recién este lunes se imputó a Claudio Barrelier por el delito de femicidio después de que se exigiera desde los movimientos feministas este cambio de carátula.
“Queremos decir que el gobierno está buscando desconocer la realidad de las violencias y evaluar con porcentajes cuando estamos hablando de vidas concretas. Porque además de los femicidios, hay muchas más situaciones de violencia contra mujeres, lesbianas, travestis y trans, que con este gobierno no paran de multiplicarse”, expresó Cavallero y agregó: “Es necesario volver a decir que este gobierno ejerce un antifeminismo de estado que nos ataca y fomenta la violencia y la crueldad como único vínculo social”.
Ni Una Menos en Córdoba
“Toda la sociedad está muy golpeada y hay mucha bronca, por supuesto, con el fiscal, pero también con la inacción del ministro de Seguridad. Son dos tipos famosos por su antifeminismo”, explica Pilar, del Colectivo Ni Una Menos local. “Ellos son famosos por poner palos en la rueda y por amenazar con represiones al movimiento feminista”, explica y agrega: “Hay mucha bronca por la represión que hubo el sábado —el día que apareció Agostina— a las mujeres de los barrios; es realmente inaudito. También hay mucha bronca por la pertenencia, por el amparo político y el encubrimiento que han hecho al femicida. Es algo que está dando muchas vueltas acá. No es la primera vez en Córdoba que el poder protege a los suyos, que protege a asesinos y protege a femicidas”, concluye.
A 11 años del primer Ni Una Menos
Hace 11 años el hartazgo se convirtió en una consigna política, aquel 3 de junio abrió una experiencia feminista de politización muy arraigada en la juventud y que tuvo una continuidad que podemos ver hasta ahora a pesar de los embates de la extrema derecha y su batalla cultural. Las formas de organización se dieron de variadas maneras y en distintos espacios: barrios, organizaciones sociales, casas, familias, escuelas, trabajos, universidades como una capilarización de una forma de narrar y discutir públicamente -sin que feminismo sea una mala palabra- las estructuras desiguales, históricas y transversales capaces de ordenar el trabajo, la familia y la economía.
“No nos pasamos tres pueblos, somos el pueblo”, decía la escritora Gabriela Borrelli en redes sociales este fin de semana llamando a marchar el miércoles. Y es que en estos 11 años quedó despejada la cuestión de que se trate de un problema solo de mujeres. De hecho, en la conferencia de prensa se dijo que esta era una marcha de todas, todes y todos.
“Las manifestaciones tienen que articularse como una interpelación que ponga en crisis a un gobierno que está destruyendo todo lo común, y que se propone hacer de esta sociedad una jungla despiadada”, dice Yamile Socolosky, secretaría de Género y Diversidad de CTA de lxs Trabajadorxs, quien sostiene que “el modelo económico de Milei y su gobierno es radicalmente antifeminista”. ¿Por qué el feminismo desafía radicalmente este modelo? Para Socolosky, “el éxito del programa económico del saqueo depende de su capacidad de disciplinar y someter al orden de la desigualdad a las mayorías. El feminismo es lo contrario de la resignación, desafía radicalmente la doctrina que pretende educarnos para el sufrimiento y la esclavitud”, explica.
A más de una década de ese grito rabioso que transformó vidas concretas, la respuesta social ante el horror sigue convirtiendo esa bronca en organización. La movilización de este miércoles vuelve a apostar a la calle, demostrando que la memoria colectiva es el único escudo capaz de frenar el descarte de las vidas.
